Cuando te bajas del tren en la parada de Ancona Marittima, la más cercana al centro histórico, llegas justamente al puerto, en plena zona de carga y descarga de cruceros que hacen ruta por el Adriático y ferrys con los que puedes llegar facilmente a Croacia o Grecia. Estás en medio de gruas, containers y caminones de un lado a otro, y con varios arcos romanos conservados allí mismo, pero caminando solo unos minutos llegas a la zona del Teatro delle Muse y la Piazza Plebiscito y puedes comenzar a callejear descubriendo una parte preciosa de la ciudad, enclavada entre dos colinas, con la Cattedrale en la del extremo de la bahía, y restos romanos excavados por todos sitios, aunque sin demasiados avances (y donde generalmente viven un monton de gatos, que al menos yo me paré un buen rato a conocer y fotografiar...^^).
Lo mejor es subir en primer lugar a la Cattedrale San Ciriaco, desde donde se domina la ciudad. Es del siglo XI y tiene planta de cruz griega, y es bastante llamativa por las sucesivas restauraciones, ya que fue bombardeada en ambas guerras mundiales por mar y aire. Además alberga los restos de varios Papas, ya que en tiempos la ciudad fue muy relevante. Desde allí las vistas son magnificas, porque ves todo el puerto, efectivamente muy industrial, junto con la ladera llena de casas asomándose a el, y entre las que hay varias iglesias, como la Chiesa del Gesú, la Chiesa SS. Pellegrino e Teresa o la Chiesa S. Maria della Piazza, y palazzi como el Ferreti o el Palazzo del Senato, a los que merece la pena echar un vistazo.
Fontane del Calamo
Aparte de esto, la ciudad tiene un par de museos a los que se puede dedicar un rato si se tiene tiempo, como el Arqueológico o la Pinacoteca. Y ya en la parte mas nueva de la ciudad, pero todavía cerca del Teatro delle Muse y la parada de tren, tambien merece la pena acercarse a ver la Loggia dei Mercanti y las Fontane del Calamo y dei Quattro Cavalli.


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